En el mercado de las fusiones y adquisiciones y de la venta de empresas, el EBITDA es una herramienta muy útil para evaluar el valor de mercado y la comerciabilidad de una empresa.

El EBITDA es un indicador financiero (acrónimo de “Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización”) que permite obtener una imagen fiel de lo que la empresa está ganando o perdiendo en cuanto al núcleo del negocio, sin considerar aspectos financieros ni tributarios. Puede ser una herramienta útil para comparar la solidez financiera de dos o más empresas, así como, para determinar el valor de mercado de su empresa cuando se está considerando venderla.

El EBITDA normalizado significa que se ha ajustado para eliminar los ingresos o gastos que no estarían presentes bajo una nueva propiedad. Algunos ejemplos podrían ser dividendos disfrazados como gastos (facturas a los socios) o el salario de un millón de euros del propietario, cuando el valor justo de mercado del trabajo podría ser de 75.000 euros.

Sin embargo, a la hora de calcular el EBITDA no se tiene en cuenta factores que podrían influir en el crecimiento y la prosperidad futuros de la compañía. Una de las principales preocupaciones a la hora de utilizar este concepto, es el uso que se le da como sustituto del valor real, cuando en realidad no existe un “valor real” para ninguna empresa. Hay que recordar que los beneficios, las ganancias discrecionales del propietario/vendedor, el EBITDA y el flujo de caja nunca son la misma cifra. Todos ellos tienen diferentes usos para determinar el valor de mercado de una empresa.

Al final, tener en cuenta el EBITDA y los demás factores de valor ayuda a compradores y vendedores a reconocer el valor del negocio en cuestión en el camino hacia un cierre y una transición exitosos.