Las buenas intenciones en las Microfinanzas

24/02/2016 - 6 minutes read

La idea de eliminar la pobreza o reducir ésta al máximo es algo que está en la mente de mucha gente. Es un problema muy complejo, el cual requiere la ayuda y cooperación de toda la gente que se incluye en la pirámide económica

 

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Como hemos venido explicando en anteriores posts, el estímulo económico que se ofrece al posibilitar el acceso a capital a microempresas o personas es uno de los muchos instrumentos que existen y han crecido en cuanto a demanda.

 

Durante los últimos años, con la exitosa aplicación de este modelo de negocio dirigido a la base de la pirámide socioeconómica, las microfinanzas han significado  un importante período de crecimiento de desarrollo para muchos países y una eficaz herramienta de combate contra la pobreza en todo el planeta.

Ante tal éxito, lo que al principio se planteaba como una ayuda económica a microempresas que se consideraba no aspiraban a un crédito bancario, se reestructuró y acabó proporcionando un creciente número de instrumentos financieros a consumidores de la parte baja de la pirámide. Pero esta reestructuración y cambio, junto a una recesión global y la falta de regulación, han arraigado una serie de dificultades tanto para los prestamistas como para los prestatarios, por lo que la tasa de impago ha subido drásticamente y áreas como Andhra Pradesh han tenido que cargar con acusaciones de corrupción y prácticas abusivas.

Mal-intencionados Bien-intencionados
Prestamistas Abusos de posición de poder para extorsionar beneficio de los prestatarios Proporcionan acceso a capital acorde a sus  límites y necesidades de los prestatarios
Prestatarios ‘Explotan’ a (múltiples) IMF para obtener ganancias financieras de forma rápida Buscan inyecciones de capital por medios eficaces y con la intención de devolver el dinero a tiempo

 

Un ejemplo de los problemas por falta de regulación es el sobreendeudamiento. A menudo se remonta a los préstamos múltiples (o más exactamente, endeudamiento múltiple) cuando los clientes piden préstamos de varios prestamistas diferentes por una variedad de motivos: para aumentar el efectivo disponible, para pagar los préstamos existentes, o simplemente para aprovecharse de la competencia entre los prestamistas.

El crecimiento de estos múltiples préstamos es culpado por muchos expertos a la falta de datos precisos sobre los compromisos de endeudamiento de las personas. Pero opiniones contrarias también reflejan la opinión de que las IMF se han vuelto menos diligentes en la comprobación de la situación financiera de los potenciales prestatarios, ya que su objetivo es simplemente estar presentes en el negocio.

La mala gestión, la falta de personal calificado y tecnología o las débiles regulaciones básicas han sido citadas como algunas de las causas que desembocan en la acentuación de problemas y abusos tanto por parte de los prestatarios como de los prestamistas.

La idea de regular las IMF pretende acabar con una serie de abusos que han hecho que se pierda el objetivo de estas instituciones. Un ejemplo de regulación es la que llevó acabo años atrás el Bank for International Settlements publicando una lista que comprendía veinticinco principios básicos (Basilea, 1997) que deben de cumplirse para que un sistema de supervisión sea efectivo. Pero tal vez uno de los ejemplos más claros es la campaña The Smart Campaign, que se creó con el empeño de mantener a los clientes como la fuerza que guíe el sector y equilibrar la misión de la industria limitando a los mal-intencionados.

A medida que aumenta la competencia y las regulaciones se vuelven más exigentes, las IMF tendrán que desviar su producto para la parte más alta del mercado con rendimientos más altos y préstamos más seguros, olvidando los préstamos sin garantía para los pobres. Cabe destacar, que la regulación es por ello un cuidadoso acto de equilibrio que está influyendo en el desarrollo, la forma y el alcance de las microfinanzas. Una regulación prudencial requiere de grandes recursos financieros, humanos, tecnológicos y legales.

Lo que pretendemos con este post no es cuestionar la efectividad de dicha herramienta para mejorar el bienestar social, sino recalcar la importancia del cumplimiento de regulaciones  sobre la estructuración de la industria de una manera que limita el impacto de las malas intenciones, mientras se proporciona una experiencia más positiva para los participantes que tienen buenas intenciones.

Cuánto más se analizan las soluciones, más claro queda que lo que es bueno para el prestamista también es bueno para el prestatario. Las pérdidas no benefician a nadie, especialmente cuando el prestatario no tiene garantías suficientes para recurrir en los casos de incumplimiento.